domingo, 25 de agosto de 2019

VIOLENCIA BULLYING


Bullying

  Es el acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar o por su término inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años).
El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar.
Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin limitación de edad.
Características del bullying
  Suele incluir conductas de diversa naturaleza (burlas, amenazas, agresiones físicas aislamiento sistemático, etc.).


  1.    Tiende a originar problemas que se repiten y prolongan durante cierto tiempo.
  2.       Suele estar provocado por un alumno, apoyado por un grupo, contra una víctima que se encuentra indefensa. 
  3.     Se mantiene debido a la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas sin intervenir directamente.
  4.    La víctima desarrolla miedo y rechazo al contexto en el que sufre la violencia; pérdida de confianza en sí mismo y en los demás y disminución del rendimiento escolar.
  5.    Disminuye la capacidad de comprensión moral y de empatía del agresor, mientras que se produce un refuerzo de un estilo violento de interacción.
  6.      Personas que observan la violencia sin hacer nada para evitarla, se produce falta desensibilizad, apatía e insolidaridad.
  7.     Se reduce la calidad de vida del entorno en el que se produce: dificultad para lograr objetivos y aumento de los problemas y tensiones

Tipos de bullying
  • Físico. Donde el o los agresores intimidan mediante daño o amenazas físicas a la víctima, lo golpean, lo empujan, lo lastiman y pueden ocasionarle daños severos.
  • Verbal. En este caso el agresor o los agresores se limitan a la humillación verbal, al escarnio público y la utilización de sobrenombres, insultos o conductas verbales ofensivas para con la víctima. Rara vez se limita, sin embargo, a algo solo dicho.
  • Social. El o los agresores aíslan del resto del grupo a la víctima, fomentan su desprecio grupal o le impiden pertenecer al mismo. 

Señales de que tu hijo/a podría ser víctima de bullying
  • Existe asimetría de poder: Pese a que puede presentarse entre niños y niñas de la misma edad, la asimetría de poder la impone la actitud intimidatoria de quien agrede y la sensación de vulnerabilidad e indefensión de quien es agredido, quien siente angustia, dolor y miedo. Un ejemplo frecuente es el bullying que realizan curso de mayores a los más pequeños. 
  • Existe intención premeditad
  • a de causar daño: Las acciones que afectan a las víctimas son preparadas y dirigidas hacia ellas, teniendo como fin causar un daño cada vez mayor. La violencia que se expresa a través de la publicación de contenido ofensivo en redes sociales es un ejemplo de una acción previamente planificada, cuyo único objetivo es amplificar la agresión. 
  • Se mantiene bajo la dinámica del silencio: Es decir, bajo amenazas hacia la víctima relacionadas con no hablar de lo que le pasa y bajo la creación de un contexto que invisibiliza o “hace como si nada pasara” para evitar verse afectado por denunciar lo que sucede, probablemente por miedo o porque no han logrado reconocer las señales de alerta del bullying.

  Establecer relaciones de confianza y abrir espacios de comunicación, es fundamental para que ellos y ellas acudan a ti en caso de sentir miedo o inseguridad.





Síntomas 

Existen una serie de indicadores que el niño acosado puede presentar y alertar a los padres y profesores en caso de que esté sufriendo bullying escolar:


  • Problemas de memoria, dificultad en la concentración y atención y descenso del rendimiento escolar.
  • Depresiónansiedad, irritabilidad, falta de apetito, dolor de cabeza, malestar generalizado, cansancio, sensación de ahogo, etc.
  • Dificultades para dormir, pesadillas o insomnio.
  • Aislamiento social, apatía e introversión.
  • Mantenerse en estado de alerta de manera constante.
  • No querer ir al colegio, ni juntarse con otros niños.                                                             
Culpabilidad de la víctimas
  El estado de pasividad del grupo, que avala por inacción el abuso al que la víctima es sometida, fomenta el estado de indefensión de la misma, que se ve excluida incluso de los sentimientos empáticos y de solidaridad.
Así, suele reducirse el problema a la falta de valentía o de agresividad de la víctima, quien pasa a ser además culpable de la violencia que es ejercida en su contra.


Consecuencias en la víctima
  Las víctimas de bullying padecen de miedo y rechazo al contexto en el que padece del acoso, lo cual se traduce en otras consecuencias como bajo rendimiento escolar, rechazo a la escuela, y, mucho más grave aún, pérdida de confianza en sí mismo, sensación de frustración y rabia, de impotencia, lesiones severas a la autoestima y, eventualmente, pueden ajustarse para reproducir el ciclo, convirtiéndose a su vez en bullying.

Consecuencias en el agresor
  Las consecuencias del acoso en el agresor o los agresores no son menos importantes, ya que se truncan a sí mismos el aprendizaje empático y emocional pertinente, reforzándose por falta de sanciones un modo violento de interacción con los demás que luego podrá traducirse en abusos e incluso patrones delictivos.
Consecuencias en el grupo
  La pasividad del grupo ante el abuso sistemático y sostenido de un miembro indefenso le enseña valores apáticos, faltos de solidaridad, y disminuye su capacidad de simpatizar con el dolor ajeno, o de brindar ayuda al necesitado.
Así, se construye una colectividad insensible, que naturaliza la violencia y la agresión, y desconfía de las instituciones y de la autoridad como soluciones para mediar en una disputa.
Motivaciones
  Las motivaciones del bullying pueden ser muy variadas. Muchos abusivos son a su vez víctimas en otras circunstancias, que para resarcirse ante sí mismos por el maltrato sufrido (en el hogar o en otros ámbitos) asumen el rol de abusivos, encarnando el problema y reproduciéndose. El ciclo abusivo-víctima se perpetúa a sí mismo.
Por lo general una conducta escolar violenta es señal de problemas encubiertos en la crianza, en el hogar o en la relación paterna, que deberán ser abordados a tiempo por la escuela y por los profesionales de la orientación escolar.

Formas de prevención
  La prevención del acoso escolar implica, por un lado, una mayor vigilancia y un más íntimo compromiso de parte de los docentes con los jóvenes en el aula, que no siempre estarán dispuestos a confesar el maltrato que reciben, pues la intervención errónea de los docentes bien puede incrementar o enfatizar aún más el acoso, en venganza por haber hecho la denuncia.
En líneas generales una atención psicológica debida, un correcto diálogo padres-profesores y sobre todo un ambiente escolar apacible y en el que al grupo se le brinde la correcta conducción hacia el rechazo de la violencia y la cultura de paz y de aceptación, pueden ser claves útiles para prevenir este flagelo.
Muchos padres prefieren enseñar a sus hijos métodos de defensa personal, lo cual no es una mala idea en el sentido de que les permite reponer su autoconfianza y hacerle frente a un eventual agresor. Pero la solución como sociedad está en la educación y en la visibilización del acoso, que muchas veces es naturalizado como “juegos” o “bromas” y se le permite continuar existiendo.
 Les dejo este video para que puedan reflexionar 



Bullying en otros ámbitos
  Existe también el acoso en los ámbitos laborales, estudiantiles y personales de la vida adulta, ya que este tipo de conductas, al no corregirse a tiempo, se perpetúan en la vida de los individuos.
Una sociedad de abusivos es una sociedad regida por los impulsos más primitivos, infelices y denigrantes que, eventualmente, corroerán el ejercicio de la política y de la convivencia en niveles todavía más preocupantes.

Causas del bullying

  En general, las causas o factores que provocan el acoso en los centros educativos suelen ser personales, familiares y escolares. En lo personal, el acosador se ve superior, bien porque cuenta con el apoyo de otros atacantes, o porque el acosado es alguien con muy poca capacidad de responder a las agresiones. En la mayoría de las ocasiones, el acosador lo que quiere es ver que el acosado lo está pasando mal.







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